jueves, 25 de noviembre de 2010

A costa mía, resonando en la mente.


Y entonces es cuando aspiro algunas lineas
del tiempo, del viento, del recuerdo, del humo que despedimos al enfadarnos y que es el mismo que nos enfría el alma
inhalo de eso que nos hace vivir
y dejo que las cosas hablen por si solas
que griten de alegría y estallen en llanto
o que callen y mueran sin a ver dejado salir las palabras de lo mas profundo.


Las luces empañadas nos deslumbran
¿ sientes como el dulce sonido de los tambores nos hacen bailar ?
el sonido agudo de los platillos resonando en nuestras cabezas
y los graves del bajo estremeciéndonos,
como los gritos de la guitarra nos adormecen y nos llevan a un punto de exitacion,
de el que ni tu ni yo nos levantamos
vamos dejando que la brisa en el interior de nuestras entrañas salga poco a poco
exaltando el sentir y tratando de entender.